¿Alguna vez te has sentido atrapado entre lo que te dicen: que es demasiado pronto para lidiar con tu duelo y que luego te digan que ya deberías haberlo superado?
Uno de los mensajes más confusos que recibes sobre el duelo y la pérdida es que hay un «momento adecuado» para afrontarlo.
Al principio, te dicen que es demasiado pronto. No deberías mirarlo todavía. La pérdida es reciente y solo necesitas tiempo. Así que esperas. Sobrevives los días. Sigues adelante porque eso es lo que se supone que debes hacer.
Luego pasan los meses y el mensaje cambia silenciosamente. Ahora te dicen que ya ha pasado suficiente tiempo. Que deberías estar bien. Que el tiempo cura todas las heridas. Incluso puedes decirte a ti mismo: «Ya estoy bien. Ya lo superé».
Pero la verdad es que probablemente no hiciste ningún trabajo de recuperación del duelo durante ese tiempo.
Puede que te hayas mantenido ocupado. Puede que hayas comido más, que te hayas servido otra copa de vino por la noche, que hayas visto más series o películas, solo para desconectarte. Esas distracciones pueden mitigar el dolor temporalmente, pero no te ayudan a sentirte emocionalmente completo con lo que aún duele.
El duelo no solo se produce por muerte. El divorcio, el distanciamiento de un familiar, la pérdida del trabajo, los cambios en la salud, las relaciones rotas y las expectativas incumplidas, son pérdidas. Cada una de ellas puede generar dolor emocional, pero a muy pocas personas se les enseña cómo manejar ese dolor de forma saludable.
Si no hablas con alguien justo cuando estás en duelo, la sociedad suele convencerte de que la recuperación no es para ti. Que perdiste tu oportunidad. Que si no lo afrontaste de inmediato, ya deberías haberlo superado.
La realidad es que nunca es un mal momento para abordar un duelo no resuelto.
Si algo de tu pasado aún afecta tus pensamientos, emociones o tu comportamiento hoy, es importante. El duelo no resuelto no desaparece con el tiempo. Al contrario, se manifiesta en tu vida de formas más sutiles y complejas.
Puede afectar la manera de estar presente en tus relaciones. Puede afectar tu capacidad de confiar. Puede moldear la apertura o la reserva de tu corazón. Puede influir en tu desempeño en el trabajo, en la crianza de tus niños y en la relación con las personas más cercanas.
Si no has terminado con una relación pasada, puede ser difícil involucrarte plenamente en la que tienes ahora. Si cargas con el dolor sin resolver de cómo terminó tu trabajo, puede ser difícil mantenerte abierto y comprometido con un nuevo rol. Si no has terminado con tu propia educación, ese dolor emocional puede influir silenciosamente en la crianza de tus hijos, incluso cuando intentas hacer las cosas de manera diferente.
Cuando el duelo no se aborda, la vida suele sacarlo a la superficie y cuando eso sucede, el mundo suele ofrecerte más distracciones en lugar de soluciones reales. Muy pocos espacios te invitan a detenerte, a analizar honestamente el dolor emocional y a completar lo que quedó inconcluso.
Por eso existe el Método Grief Recovery para la recuperación del duelo. No se trata de revivir el dolor ni de quedarse estancado en el pasado. Se trata de abordar el duelo no resuelto de una manera estructurada y práctica para que ya no interfiera en tu vida actual.
El Método Grief Recovery para la recuperación del duelo es para todos. El duelo es universal. Personas de todas las culturas, sistemas de creencias y orígenes experimentan pérdidas. Cuando se te brinda un espacio seguro para hablar honestamente sobre lo que duele, las diferencias se desvanecen. Lo que queda es la humanidad compartida y la oportunidad de sanar.
No tienes que esperar el momento perfecto. No tienes que estar en crisis. No tienes que justificar tu dolor ni demostrar que tu pérdida fue lo suficientemente significativa.
Si algo de tu pasado aún afecta tu forma de vivir hoy, es razón suficiente para reflexionar sobre ello.
Cualquier momento es bueno para sanar lo que aún duele.
No te aísles. Comunícate: 311 8117169
Escrito el16 de enero de 2026 por Allison James Henry


